Hacer Cakmak es solo una de las cientos de miles de personas que se encuentran padeciendo tremendas dificultades después de que el gobierno empezara una campaña contra el movimiento de Fethullah Gulen después del fallido intento de golpe de estado del 15 de Julio.

Hacer es una madre de tres niños, dos de ellos con discapacidades, y la esposa del juez Seyfullah Cakmak, que ha permanecido en una cárcel de Kandira for los últimos 270 días.

Sus dos hijos discapacitados sufren de una enfermedad genética y permanecen en estado vegetativo, pero no pueden acceder al seguro social, pues las cuentas bancarias del padre han sido congeladas, sus propiedades embargadas, y su seguro médico cancelado.

Hacer envió una carta a la plataforma Justice Held Hostage (Justicia Secuestrada), un blog establecido recientemente para dar voz a los miembros del poder judicial que han sido victimizados después del fallido golpe del 15 de Julio.

A continuación, la carta completa.

“Carta de Hacer Cakmak, esposa de Seyfullah Cakmak.

Mi esposo Seyfullah Cakmak, un ex-fiscal en [la provincia de] Kocaeli, fue arrestado el 17 de Julio del 2016, y desde entonces se encuentra en la cárcel número 2 tipo T de Kocaeli. Lleva 270 días encarcelado, conectado con las investigaciones a FETO.

Por los últimos 37 días, ha sido mantenido en aislamiento. Solo se le permite una hora de aire fresco, y no se le permite hacer ejercicios en compañía.

Tenemos tres hijos, dos de los cuales se encuentran postrados en cama y necesitan de cuidados constantes.

Soy una ama de casa, mi esposo fue despedido. No tengo ninguna seguridad social. No tengo propiedades o ingresos, solo mi hijo tiene una silla de ruedas eléctrica. Hemos pasado la mayoría de nuestro 18 años de matrimonio en los hospitales.

Por los primeros siete años, no pudimos tener hijos. Nuestros gemelos murieron durante el parto, el 9 de Noviembre del 2005. Era nuestro quinto intento de fertilización in-vitro. Nuestro séptimo intento fue exitoso, y nuestra hija Tugba nació el 29 de Septiembre del 2007. Sin embargo, fue diagnosticada con hiperglicinemia no-cetósica, que es una condición genética, un desorden metabólico. Tiene nueve años, y necesita de cuidados constantes. Permanece postrada en una cama, y se alimenta a través de un tubo conectado a su estómago.

Tugce Seher, nuestra única hija sana, nació el 23 de Marzo del 2009.

En 2013, quedé embarazada de nuestro tercer hijo. Desde la semana 20 de gestación permanecí hospitalizada por un problema en mi cervix; desde septiembre del 2014 hasta el 29 de Enero del 2015. Dí a luz a Omer Seyfettin, pero él como su hermana estaba enfermo, y tuvimos que pasar un mes más en el hospital. Permaneció en coma durante este tiempo. Mi esposo fue quien se encargó de los otros dos niños. Mi más grande ayuda con lo que respecta a los niños fue mi esposo, pero ahora está en la cárcel. No puedo cargar a mi hija Tugba por su peso, y no la puedo bañar. Alguien puede decirme ¿que debo hacer?

Entonces, dividíamos nuestro tiempo entre el hospital y la casa, y pasábamos entre 40 y 60 días al año en un hospital, con asistentes constantemente presentes. También visitábamos clínicas ambulatorias por otros 40 a 60 días del año.

La disposición altruista de mi esposo lo llevaba a apartar suficiente tiempo para encargarse de sus hijos mientras que hacía un excelente trabajo profesional. Siempre ha sido una persona maravillosa, trabajaba duro y era muy respetado entre sus colegas y amigos. A pesar de esta personalidad, fue arrestado por supuestamente pertenecer a una organización terrorista armada y violar la constitución. Mi esposo no puede estar asociado con ninguno de esos cargos. Nuestro mundo estaba únicamente compuesto por nuestro hogar, el hospital, y nuestros hijos.

Ninguno de los cargos en las investigaciones tanto judiciales como administrativas presenta evidencia suficiente, hechos o actos criminales. Su arresto es un castigo directo para nosotros. Su despido fue injusto también. Mi esposo probó con su trabajo arduo que es una persona honesta y muy exitosa, y que tiene voluntad propia. Su profesión y su carrera están llenos de logros. Sin embargo, nunca se le promovió a ninguna posición de renombre. Nunca ha sido miembro de ningún grupo o trabajado bajo la autoridad de ningún establecimiento político. Siempre se guió por la ley y la constitución, y ahora paga el precio con su despido y arresto.

Mi madre tiene 72 años y un problema en el corazón. Por ello no puede caminar, y mi padre de 79 años cuida de ella. Mi hermana sufre de epilepsia. Toda mi familia política, incluyendo el único hermano de mi esposo, están muertos. Como pueden ver estoy sola, no tengo a nadie.

Mi esposo no tiene nada que ver con las organizaciones o la gente que planearon el golpe. Arrestar a un hombre que tiene dos hijos postrados en una cama sin ninguna evidencia es un castigo para nuestros hijos y para nosotros.

Por favor, ¡escúchennos! No tenemos a nadie.

Los jueces y fiscales en Turquía no pudieron tomar decisiones basados en juicios justos y la supremacía de la justicia, pues temían ser catalogados también como simpatizantes de FETO. Nos miraron a los ojos y dijeron ‘no podemos hacer nada’.

A pesar de que mi esposo nunca recibió sanciones disciplinarias, se le puso en aislamiento en la prisión. Ha estado allí por 37 días, y créanme que no se que hacer.

Dos niños postrados en una cama por un lado, un esposo en aislamiento en el otro. Estoy escribiéndoles a ustedes pues son mi última esperanza.

Espero me entiendan y puedan ayudarme a salir de esta situación.

Mis mejores deseos,

Hacer Cakmak.”