El padre encarcelado de Berk Görmez, un niño de 14 años que murió de cáncer de intestino la semana pasada, pudo asistir al funeral de su hijo, solo con las manos esposadas durante la ceremonia.
“No le fueron retiradas las esposas a Bekir Görmez durante el funeral de su hijo Berk Görmez, quien murió antes de que se le permitiera visitar a su padre”, publicó en Twitter el martes pasado el abogado de derechos humanos Omer Faruk Gergerlioglu.
Berk había sido diagnosticado con una discapacidad del 97% y tenía un 80% de pérdida de audición, así como varios problemas graves de salud. Se informó que experimentó dos operaciones en su nudo intestinal el año pasado. Perdió un riñón y su situación de salud no mejoró desde entonces.
Su madre Fatma archivó, en vano, varias solicitudes de liberación de Bekir para que pudiera aumentar la moral de su hijo durante el tiempo de Berk en el hospital.
Tanto Fatma como Bekir fueron despedidos de sus puestos de trabajo con un decreto de emergencia posterior al intento de golpe de estado en junio de 2016, emitido por el gobierno turco. El padre Görmez todavía está tras las rejas por sus vínculos con el grupo Gülen, que el gobierno acusa de planear el fallido intento de golpe. El grupo niega la participación en dicho evento.
Bekir solía trabajar para la Universidad de Mevlana, con sede en Konya, una de las 15 universidades cerradas a través de enlaces al movimiento luego del intento de golpe del año pasado.
Mientras tanto, Fatma, una maestra de escuela primaria despedida, no ha podido retomar su trabajo como profesora en los últimos cuatro años, ya que también sufre de insuficiencia renal. El momento en el que ella esperaba su jubilación por discapacidad, confirmada por los informes médicos en un 96%, coincidió con su despido en la purga posterior al intento de golpe de estado. A raíz de esto perdió los derechos de jubilación que se suponía debían proporcionarse en caso de que la purga no se llevara a cabo.
Su insuficiencia renal ha resultado en una hidropesía cardíaca, por lo que fue necesario ser intervenida quirúrgicamente en dos oportunidades, sufriendo una pérdida de peso hasta los 37 kilogramos.